Ella me enseñó a andar de frente,
a no fingir y sentir si el alma siente.
A no mentir cuando todo el mundo miente,
a mirar siempre a los ojos cuando hablo con la gente.
Me dijo: "hijo, se valiente, que aquí la vida es cruel,
que no te engañe una fachada reluciente,
que lo único que importa está debajo de la piel"
Y si la vida viene y no hace confesiones...
Mamá me dijo: "hijo has de estar dispuesto
a echarle más cojones que el resto,
a poner el corazón en cada palabra de tu texto".


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